Ovniarqueología

Galería de imágenes

Tu opinión

Cuéntanos tu caso

UFO links

 

Más notas sobre el tema

  

 

La bitácora de YV, por Angel Morace [email protected] 

Hace cientos de miles de años, seres provenientes del espacio exterior que dominaban las claves de la vida, llevaron a cabo en una zona controlada de nuestro planeta, el más fabuloso experimento: modificaron el ADN del hombre primitivo para convertirlo en lo que somos hoy, la raza humana. En el proceso hubo errores. Fueron necesarios para corregirlos, una guerra en los cielos y cataclismos en la Tierra. 

A lo largo de la historia y mientras monitoreaban el resultado de su experimento, nuestros mentores fueron vistos por todas las culturas y considerados dioses, demonios, ángeles o alienígenas. Hoy, al descifrar el genoma humano, el hombre ha encontrado el secreto de la vida y puede manipularla a su antojo, del mismo modo que lo hicieron los "dioses" en nuestro comienzo. El reencuentro entre el creador y su criatura es inminente y las autoridades del mundo no lo ignoran.

Unas palabras para la introducción

 

De niño leía con fruición La Biblia en los sombríos ámbitos de un colegio religioso. Más tarde mi mente se abrió hacia conceptos novedosos y abarcativos, con la película "Recuerdos del Futuro" de Erich Von Däniken. A partir de allí, con mis jóvenes 15 años, ya nunca más dejé de leer cuanto se hubiera escrito sobre culturas arcaicas, Ovnis, apariciones de santos, cosmogonías y mitologías varias. Aún conservo como joyas, algunos cuantos ejemplares de la revista 2001. 

La bitácora de YV es un ensayo que, luego de años de investigación, estoy escribiendo desde hace bastante tiempo. En este sitio podrás leer, uno a uno los capítulos que lo componen en forma de artículos. La materia de los mismos podría denominarse: Revisionismo Historico-Arqueológico-Religioso, o bien Antropología Cósmica Disidente o bien Evolucionismo Genético-Espacial. No obstante, considero todo rótulo como una pérdida de tiempo y energía; como un encasillamiento malsano que más que propender a la verdad, la enturbia burocráticamente.

Cuando tuve reunidos sobre mi mesa de trabajo, todos los antecedentes necesarios para este ensayo y comencé a armar el rompecabezas más fascinante que mente alguna hubiera podido concebir, sentí que tenía frente a mis ojos el material necesario para una novela al mejor estilo de Clarke, Asimov, Dick o Bradbury.

Pero resulta que este material no es parte de una novela, es un ensayo y no precisamente de ficción. Los documentos que sirven de sustento para esta obra, son crónicas históricas, cosmogonías religiosas, informes científicos. 

No se sorprendan si por momentos creen estar leyendo una novela. Resulta que ese estilo literario con sus infinitas lineas que se van desarrollando a veces paralelamente, a veces entrecruzándose, me permite entrelazar de forma más amena, el fárrago de informaciones que debo entregarles.

Me declaro autor de algunas modestas teorías que expondré más adelante, y fiel seguidor de todos y cada uno de los investigadores que me precedieron en la ardua tarea de armar, con piezas sueltas, el enorme friso de la historia de la civilización humana y las tres preguntas en que podría resumirse toda la angustia existencial de nuestra especie:

¿Quiénes somos?

¿De dónde venimos?

¿Para qué estamos aquí?

No importa, creo yo a esta altura, el declararse "dueño" de tal o cual teoría, importa sí, de un modo decisivo que todos los que buscamos la verdad hurgando entre antigüas civilizaciones y viejos escritos , comparándolos con los últimos desarrollos tecnológicos; hagamos un frente común y pongamos cada uno la pieza del descubrimiento que haya realizado sobre el tablero.

Muchos de los puntos por mí sustentados despertarán en algunos aceptación, en otros dudas y en otros directamente un sentimiento de escándalo. Lo lamento por estos últimos, pero no es apegándonos ciegamente a dogmas anacrónicos, como descubriremos la verdad. 

Tampoco alumbrará la verdad en nuestras mentes diciendo "para los mayas, el hombre descendía de los árboles" al pie de éste grabado que forma parte de los Códices Mayas.

 

No es rotulando "dios que se hunde" la estela de piedra que se ve a la derecha, tan solo porque fue encontrada en esa posición, como se allanará el camino hacia las certezas que necesitamos ya en el tercer milenio y a punto de establecer contacto con aquellas inteligencias superiores. ¿No parece más bien alguien a horcajadas de una turbina?

 

Debemos estar preparados para los tiempos que vienen, todo indica que aquellos civilizadores regresarán, lo gritan las crónicas de infinitas cosmogonías, lo han predicho decenas de visionarios y lo afirma el Apocalípsis bíblico.

No podemos seguir teniendo por verdaderas ciertas teorías tan solo porque "cierran" y nos dejan tranquilos, debemos saber la verdad cuanto antes, para que al llegar el día del cruce de las dos culturas no nos tiemblen las piernas de terror.

Espero que mi enjundia no sea tomada como soberbia. Lejos estoy de tener la Verdad, a pesar de venir buscándola hace casi treinta años; simplemente me desespera ver la mediocridad de tanta mente anquilosada, etiquetando huesos y delineando teorías con más cuidado de no ofender a la comunidad científica que de ser verosímil.

Por suerte, en este último sentido, no soy un científico. Soy apenas un investigador free-lance. No debo dar cuenta por mis pensamientos ante ningún colegio de pares que me quiten algún carnet, y si así lo fuera, tampoco me importaría. Sería muy cómico verlos con mi cabeza en la pica pero mirando hacia arriba... viendo el descenso de las naves intergalácticas.

Ante nuestros ancestrales civilizadores, ya somos adultos. Ya tenemos en nuestras manos la capacidad de modificar la vida en un laboratorio, ya podemos hacer clones e intervenir en el "arbol de la vida" o como me gusta llamarlo a mí, el código genético.

No fue por comer una manzana que Dios castigó al hombre por su soberbia. El árbol del que comió no fue solo el del bien y del mal, fue también y por sobre todas las cosas, el árbol de la ciencia.

El demonio en forma de serpiente tentó al hombre con lo más atrayente y lo más blasfemo al mismo tiempo: ser él mismo un dios. Eso valió las penalidades impuestas para nuestra especie y el atraso en el desarrollo de millones de años. Ya deberíamos ser todos seres de luz, si no fuese por ese "pecadillo" de nuestros ancestros, pero otra vez hoy, estamos en ese punto. No ya por robar el conocimiento de los civilizadores, sino por haber desarrollado nuestra propia ciencia y por haber llegado, luego de millones de experimentos, a adueñarnos de las bases de la vida.

El proyecto Genoma Humano ya finalizó y por primera vez en la historia de la humanidad, contamos con los "planos" completos de la vida. ¿Qué construiremos? ¿Réplicas para utilizar como repuestos biológicos? ¿La raza perfecta? ¿Ejércitos de colosos insensibles? ¿Robots de carne y hueso?

Para el Creador, nuestro abuelo Adan no estaba en condiciones éticas ni morales para poseer el secreto del "árbol de la vida", la pregunta es ¿lo estamos nosotros? Estaría tentado a responder que no. Pero la verdadera misión de estos artículos es despertar en el lector, la curiosidad. 

No soy científico, pues entonces le pregunto a la ciencia ¿cuándo empezarán a tomar en serio el fenómeno Ovni? ¿Cuándo comenzarán a leer correctamente los mensajes que desde la noche de los tiempos nos han dejado aquellas culturas milenarias? ¿Cuándo empezarán a llamar las cosas por su nombre, sin temor a ser denostados por sus pares?

Estas primeras palabras, más que una introducción a la serie de artículos agrupados bajo el título de La bitácora de YV, es un resúmen en el que quedan expuestas las lineas de pensamiento básicas que motorizaron esta investigación.

 

Para finalizar, mi credo:

Creo que la inteligencia del hombre procede de las estrellas.

Creo que el desarrollo humano fue inducido y monitoreado por tutores intergalácticos.

Creo que el objetivo final de la inteligencia es la iluminación del alma.

Creo en el infinito amor de Dios, creador del hombre y de sus tutores.

Creo que el oscurantísmo militarista, oculta las evidencias de contactos extraterrestes.

Creo, finalmente, que todo ocultamiento será en vano, pues la verdad brillará ante nuestros ojos en muy poco tiempo más... 

 

Angel Morace, enero 2002 ©

www.okulta.com

 

El presente artículo sólo podrá ser reproducido si se cita la fuente tal cual consta al pie del mismo.

 

volver a Ovniarqueología

 

 

Bannerlandia
Bannerlandia
 

[ Home ]    [ Disco Astral ]    [ I Ching ]   [ Chaterapia ]    [ Profecías ]    [ Desarrollo Personal ]    

[ Talleres Vivenciales ]    [ Paranormal ]    [ Ovniarqueología ]    [ Tu caso ]   [ Glosario ]

Copyright  Okulta.com ® 2002 -  [email protected]Condiciones de Uso  

Política de Confidencialidad   -  Publicitar en Okulta.com